
Armas, celulares, piezas dentales con incrustaciones de oro y diamante, cadenas, pulseras, hebillas enormes, autos de lujo y ropa de diseñador.
Si algo le sobra al bling-bling de los narcotraficántes mexicanos esto sin duda no es la discreción.
La cultura del narcotráfico en México se encuentra envuelta en un aire de excentricidad y misticismo.
En algunos sectores de la clase media-baja los narcotraficantes son vistos como figuras a seguir, héroes populares y en algunos casos hasta santos, como es el caso de Jesús Malverde el “patrono” de los delincuentes. Click para seguir leyendo…