En algunas partes de Belarús prefieren pintar a mano los carteles de cine a comprarlos, una buena manera de ahorrar. Una costumbre quizás vestigio de su pasado como antigua república soviética.
Los artistas que se dedican a esto cada vez encuentran más difÃcil encontrar trabajo, debido a que poco a poco la gente identifica a los cine que usan estos carteles como “baratos” y van prefiriendo la publicidad normal.
Amor ciego